miércoles, 12 de febrero de 2020
lunes, 27 de enero de 2020
Costumbres en la fiesta del año nuevo chino
Los rituales de la fiesta del año nuevo chino
El sábado 25 de
enero de 2020 comienza el Año Nuevo Chino según el calendario
lunar, y corresponde con el año de la Rata.
Los rituales para
empezar con buen pie el Año Nuevo chino se transmiten generación
tras generación. Ordenar la casa, los platos concretos que se
cocinan o los adornos de color rojo son algunas de las tradiciones
que caracterizan la más importante festividad del país asiático.
Justo cuando el
invierno está a punto de terminar y un tiempo nuevo comienza a
aflorar, se celebra en China la Fiesta de la Primavera (春节,
Chūnjié) o el Año Nuevo chino según el calendario
lunar, también llamado Guònián
(过年).
Cuenta la leyenda
que había una bestia llamada
Nián (年)
que poseía un aspecto horripilante, feroz y cruel, y que vivía en
las profundas aguas del mar. Tenía un cuerpo extraño, pues se
asemejaba al de un toro, pero su cabeza era como la de un león.
Cuando llegaba el invierno, ante la escasez de comida, salía de su
escondite e invadía las aldeas para devorar el ganado, arrasando los
cultivos de los habitantes e, incluso, se comía a algunos de ellos.
Un día, Nian se asustó al entrar en una casa y ver una pieza de
ropa roja que colgaba en la entrada de la casa, en la que había
un brillante destello de luz, por lo que la bestia, asustada, salió
corriendo y huyó.
Los habitantes se
dieron cuenta de que la mejor forma de ahuyentar a este monstruo era
poniendo algo rojo en la entrada de las casas, con mucha luz o fuego
y con ruidos estremecedores. Desde aquel momento, la gente pega
tiras de papel rojo en las puertas de sus casas para ahuyentarlo
durante la Fiesta de la Primavera, así como farolillos rojos, que se
cuelgan por doquier. Otra de las tradiciones de este festival es la
utilización de fuegos artificiales, para espantar a este diabólico
monstruo.
TRADICIONES:
La fiesta no se
limita a un solo día sino que se extiende con diversas actividades
durante quince días. Al igual que en Occidente, todos los miembros
de la familia se sentarán juntos a cenar el día de antes, para
despedir al Año anterior, y dar la bienvenida al siguiente. Una de
las costumbres más famosas en esta noche es el Shǒu
Suì (守岁)
que significa que, tras la última cena del año, los miembros de la
familia permanecerán despiertos para dar la bienvenida al nuevo que
comienza y se ahuyenta a Nián con fuegos artificiales.
Ante la inminente
llegada del año deben seguirse una serie de rituales para empezar
con buen pie el siguiente. Primero, se debe ‘eliminar toda la mala
suerte’ del año anterior
limpiando y ordenando la casa.
Una vez limpia,
comienzan a colocarse todos los adornos
de color rojo con mensajes como “riqueza” y “buena suerte”.
Otro de los rituales
más importantes es la preparación de la comida, ya que se
deben hacer una serie de platos concretos. Como símbolo de
prosperidad y longevidad se sirven los largos
fideos sin cortarlos.
Para asegurar un
buen comienzo del año siguiente y fin del mismo, se elabora un
plato de pescado con la cabeza y cola intactas, como símbolo de buen
inicio y final. También como signo de unidad familiar
durante el resto del año se prepara un
pollo entero. Además, por su color rojo, se
apostará por la felicidad consumiendo langostinos.
En el norte de
China, se suelen comer jiaozi en Año Nuevo chino, ya que representan
fortuna y prosperidad. Por una parte, estas peculiares
empanadillas tienen la forma de los antiguos lingotes de oro
en China y, por otra, la pronunciación de 交子
(jiāozi)
se asemeja a la de 饺子
(jiǎozi),
por lo que podría malentenderse y significar “despedir lo viejo
para dejar entrar lo nuevo”.
En el sur de
China, se preparan unos pastelitos dulces de arroz glutinoso que se
llaman niángāo (年糕),
que se pronuncia como “cada año mejor (年高,
nián gāo)”.
Estos pastelitos,
con más de 2.000 años de historia, se utilizaban en la antigüedad
como ofrenda para los dioses y, actualmente, también sirven como
obsequios para regalar a familiares y amigos.
año nuevo chino
Actividades
para quince días festivos
El primer día
se celebra la llegada del nuevo año. Comienza durante la medianoche
con estrepitosos petardos y se visita a los familiares.
El segundo día,
también conocido como ‘comienzo del año’ (开年,
kāi nián) se elevan ofrendas al dios de la fortuna para tener un
buen año.
El tercero es un
día para quedarse en casa y reposar.
El cuarto o ‘día
de la cabra’ (羊日,
Yáng rì) es cuando los dioses deben ser adorados, ya que la cabra
también simboliza la buena suerte.
El quinto es
también conocido como el ‘Festival de Po
Wu’ (破五),
una celebración en la que también predomina la fortuna, por lo que
es el momento de la reapertura del comercio.
En el sexto día
o Mǎ rì (马日)
deben expulsarse los fantasmas de la pobreza.
El séptimo es
también conocido como el día de los hombres (人日,
rén rì) en el cual se come en algunas zonas una sopa llamada
qi bao geng (七宝羹).
El octavo guarda
relación con la agricultura, puesto que es el ‘aniversario del
mijo’. Según una leyenda, si el día es claro, significará
que el año será fructífero en sus cosechas, mientras que si sale
nublado, querrá decir que la cosecha no será tan buena.
El noveno día
se celebra el cumpleaños del Emperador de Jade (玉帝,
Yùdì), vuelven a resonar los fragorosos fuegos artificiales y se
sacrifica un gallo.
El décimo o el
día ‘Shi Bu Dong’ (石不懂)
es el aniversario del dios de piedra y se quemará incienso en las
piedras en su honor.
El undécimo se
celebra el aclamado día del
dragón y es también conocido como la Fiesta
del Dragón (龙节,
lóng jié). Aquí se pueden ver las diversas danzas de este
animal acompañadas de elementos pirotécnicos.
El duodécimo
día comienzan los preparativos del Festival de las Linternas.
El decimotercero
es una jornada ‘de mal agüero’ en el norte de China, mientras
que en el sur es un día festivo.
El decimocuarto
día deben terminarse las linternas o farolillos.
Finalmente, el
decimoquinto día se celebra el Yuan
Xiao Jie (元宵节),
Festival de las Linternas –o de los farolillos–, cuyo
origen se remonta a la dinastía Han (202 a.C. – 220 d.C.).
Las diferentes
tradiciones
Hasta los quince
días posteriores al Año Nuevo chino, se pueden oír los
estruendosos tambores resonando al son de las danzas del dragón en
los pueblos del sur de China. Los redobles de los timbales suenan
intercalados con los gongs y todo ello al ritmo de la danza del león
y del dragón. Otra de las reconocidas tradiciones tiene lugar en
Beijing con la feria Changdian
(厂甸)
en el distrito Xuanwu (宣武区).
El nombre de Changdian proviene de una pequeña calle no muy
concurrida durante el año pero que, durante la Fiesta de la
Primavera, se transforma en un gran mercado y feria repleto de gente
de todos los lugares. Esta feria tuvo su origen durante la dinastía
Ming (1368-1644), llegando a su punto más álgido durante la
dinastía Qing (1644-1912). Hoy en día es una de las atracciones que
más llaman la atención a los turistas –llegando incluso a reunir
allí a muchos lugareños–, puesto que durante esta feria se vende
comida, juguetes, antigüedades, frutas de temporada, artículos de
uso diario e, incluso, pinturas y obras de caligrafía.
año nuevo chino
Guangzhou,
también conocida como “ciudad de las flores”, atrae a una
gran multitud durante el Festival de Primavera, para admirar sus
calles repletas de flores y puestos de venta. Una de las tradiciones
más arraigadas en esta zona es la de regalar flores y plantas
tres días antes del Año Nuevo chino. Cada una de ellas tiene un
significado distinto y siempre se regalan con una intención
concreta: por ejemplo las peonías se regalan como símbolo de
prosperidad; los árboles de mandarina, que significan buena suerte y
prosperidad, abogan por un matrimonio fructífero; o las lechugas que
llevan implícito un significado de “generación de riqueza”.
Estos mercados de flores y plantas pueden encontrarse en las famosas
calles de Xihu (西湖路),
Jiaoyu (教育路)
o en la calle oeste Binjiang (滨江东路),
entre otras.
En Shanghái,
durante el decimoquinto día, en el Festival
de los Farolillos (元宵节),
se puede visitar el jardín Yuyuan (豫园)
donde se cuelgan farolillos en los árboles y en las fachadas con
mensajes de buena suerte y salud para los familiares. Estas linternas
hechas a mano suelen tener la forma de animales, paisajes o dibujos
animados, pues se cree que traerán consigo fortuna durante el resto
del año. Esta festividad marca el final del invierno y, mientras
dura, se pueden comer también las llamadas tangyuan o yuanzi, unas
bolas dulces de masa hervida. Otro sitio interesante para disfrutar
de la celebración de este festival es la antigua ciudad amurallada
de Pingyao (平遥),
en la provincia de Shanxi (山西).
martes, 2 de abril de 2019
Los cinco clásicos (五经, Wǔ jīng - literatura china
Textos clásicos chinos
- Los cinco clásicos (五经, Wǔ jīng) son:
- El clásico de la poesía (诗经, Shī Jīng) también conocido por el nombre de Libro de las odas. Está formado por 305 poemas divididos en 160 canciones populares, 74 canciones para festividades cortesanas, 31 canciones para ceremonias cortesanas más solemnes y 40 himnos y eulogías, cantadas en las ceremonias de sacrificios a los dioses y espíritus ancestrales de la casa real. Esta obra se considera tradicionalmente una recopilación realizada por el propio Confucio.
- El clásico de la historia (书经, Shū Jīng). Es una recopilación de documentos y discursos supuestamente escritos por mandatarios y funcionarios de las dinastías Xia, Shang y Zhou Occidental. Contiene ejemplos de prosa china temprana.
- El clásico de los cambios (易经, Yì Jīng), también llamado Libro de los cambios o Libro de las mutaciones. Es un manual de adivinación basado en el significado de ocho trigramas, atribuido al emperador mítico Fu Xi. Estos trigramas están compuestos de tres líneas paralelas rectas. Cada una de ellas puede ser continua o discontínua. En la época de Confucio también se usaban combinaciones de dos trigramas, dando lugar a los conocidos 64 hexagramas.
- El clásico de los ritos (礼记, Lǐ Jì) describe ritos antiguos.
- Anales de primavera y otoño (春秋, Chūn Qiū). Es un registro histórico del estado de Lu, donde nació Confucio, al que se le atribuye la obra. El título da nombre a una etapa de la historia de China, Primaveras y Otoños, anterior a la unificación bajo la dinastía Qin.
- El clásico de la música (乐经) se denomina a veces el sexto clásico, pero está perdido desde los tiempos de la dinastía Han.
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- Los cuatro libros confucianos (四书, Sì shū) son:
- Gran Saber, (大学, Dà Xué). Forma parte de El clásico de los ritos.
- Doctrina de la medianía (中庸, Zhōng Yóng). Forma parte de El clásico de los ritos.
- Las analectas (论语, Lùn Yǔ), libro de dichos de Confucio recopilado por sus discípulos.
- Mencio (孟子, Mèng Zǐ). Mencio es la romanización del filósofo confucianista considerado más importante después de Confucio.
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- Clásicos taoístas:
- El clásico de la vía y la virtud (道德经, Dao De Jing). Resulta muy difícil traducir los términos chinos 道 (Dao) y 德 (De), por este motivo la obra es más conocida en occidente por el nombre de Daodejing o, incluso, por el de una romanización más antigua Tao Te Ching. Es atribuido a Lao Zi. Se duda de la existencia de Lao Zi.
- El clásico de la perfecta vacuidad, atribuido a Lie Zi.
- Zhuang Zi. Atribuido al filósofo del mismo nombre.
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Existen obras cortas pensadas para facilitar el aprendizaje de los niños.
- El clásico de los tres caracteres (三字經 San Zi Jing). Es un manual confuciano, para niños, escrito en versos de tres sinogramas. Servía para familiarizar a los niños con la doctrina confuciana y enseñarles algunos sinogramas importantes.
- El clásico de los mil caracteres (千字文). En este texto aparecen mil caracteres sin que se repita ninguno. Servía para aprender los sinogramas más usuales.
- Los cien apellidos. Consta de 100 sinogramas correspondientes a los apellidos chinos más comunes.
- El arte de la guerra (孙子兵法 Sunzi bingfa) de Sun Tzu.
domingo, 25 de noviembre de 2018
Casas Chinas Tradicionales | Arquitectura y Modelos

Pero todas son fácilmente reconocibles como parte de la arquitectura china. Ya sean por sus distinguidos tejados, sus colores, sus puertas, etcétera.
En este artículo intentaré resumir las casas tradicionales chinas más famosas y típicas del país.
Tipos de Casas Chinas Tradicionales
Hay infinidad de tipos de casas chinas tradicionales, tanto modelos antiguos como nuevos y modernos. Prácticamente en cada provincia y región del país hay casas chinas antiguas distintas.Dependiendo del terreno, el material, la época, y del clima se construían de una forma u otra. También hay que tener en cuenta que las múltiples etnias minoritarias de China construyen sus casas de distintas formas.
Algunas no tienen nada que ver con la típica casa tradicional china, un ejemplo de esto son los Tulou de los que hablaremos más adelante. Las casas en China son de las más variadas del mundo.
Siheyuan
El Siheyuan es la típica casa con patio de Beijing. Estas casas son muy comunes en todo el norte de China. El Siheyuan de Beijing gira en torno al patio. De hecho podría decirse que es una casa-patio.Estas casas tradicionales chinas se construyen sobre un eje horizontal con la puerta principal siempre mirando hacia el sur, según los principios del Feng Shui. Una vez que se cruzaba la puerta principal unos encontraba en una pequeña estancia destinada a las visitas.

Cuanto más te ibas adentrando en la casa, más privada se volvía la habitación en cuestión la que te encontrabas. Cuanto más cercano eras a la familia más te dejaban entrar en la casa, pudiéndote llegar a recibir en su segundo patio.
Al final la casa solía haber un pequeño santuario dedicado a los ancestros familiares. Cuanto más grande era la familia más grande era la casa patio, pudiéndose ampliar esta construyéndose más patios y habitaciones a medida que iba creciendo la familia.
Yaodong 🔆
Desde hace miles de años, los chinos de la meseta de Loess, han construido sus casas en cuevas llamadas Yaodong. Estas casas chinas están construidas verticalmente hacia abajo formando un patio hundido que tiene habitaciones horizontales y verticales en sus costados.
La meseta de Loess posee un suelo arcilloso y fértil, lo que lo hace muy útil tanto para cultivar como para excavar. Por ello la gente que vivía en esa zona de China decidieron hacer sus casas bajo el suelo en vez de encima de él, ya que era más fácil.

Tulou 🏮
Los Fujian Tulou son viviendas tradicionales del suroeste de China construidas por la etnia minoritaria hakka. Estas casas chinas fueron construidas entre los siglos XII y XX en las regiones de Fujian y Guangdong.Son grandes casas segmentadas hechas con tierra en las que viven varias familias. Las habitaciones familiares se organizan de forma vertical y todas miran hacia el gran patio interior que suele ser redondo o rectangular.
El patio interior de los tulou puede estar “vacío” o bien repleto de otros edificios menores comunales. Como almacenes de comida, granjas, escuelas, mercados, etc….
Algunos tulou suelen volverse verdaderas atracciones turísticas durante las fiestas del mes de Mayo. Las familias que siguen viviendo aquí cobran a los turistas por entrar y ver los tulou. Muchos de los cuales han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Lilong
El Lilong era un tipo de barrio que caracterizó Shanghai durante el siglo XX, con influencia de los barracones de la concesión inglesa. Fueron los primeros modelos de vivienda masiva en China.Los Lilong aparecieron como respuesta al aumento de la población de Shanghai a mediados del Siglo XIX (a consecuencia de la gente que huía de la Rebelión Taiping). Y también para albergar residencias de obreros debido a la reciente industrialización.

Los callejones son parte de la casa, allí se prepara la comida y se crían a los niños, pero el interior de cada vivienda es privado.
Diaojiaolou
Los diaojiaolou son antiguas casas chinas construidas por la minoría miao del suroeste de China. Suelen estar construidas de madera cerca de la montaña y de los ríos, normalmente con un espacio de piso extendido.
Cuenta la leyenda que estas casas se construyeron un piso por encima del nivel del suelo porque sus primeros habitantes tenían que defenderse de los animales salvajes. Y esta fue su forma de hacerlo.
Vivienda China Actual
La arquitectura china en referencia a sus casas ha cambiado mucho a lo largo de la historia, más en lo que llevamos de siglo. La mayoría de la población china de las ciudades vive actualmente en pisos de grandes apartamentos o de rascacielos, como la mayoría de nosotros.Sin embargo algunos arquitectos modernos chinos han querido mezclar lo tradicional con lo nuevo en muchos de sus proyectos. Uno de los más famosos es el proyecto Tea House, una casa situada al sur de la plaza Tiananmen.

martes, 20 de noviembre de 2018
El libro de las mil palabras
El Libro de las Mil Palabras
El Libro de las Mil Palabras (“Qian Zi Wen”, 千字文) es prácticamente desconocido en Occidente pero es, sin temor a exagerar, una obra maestra de la literatura universal. Fue escrito por el erudito Zhou Xingsi ( ?- 521) durante la dinastía Liang (502-549) hace ya 1500 años.
Cuenta la historia que el emperador Liang Wu Di (464-549) pidió al maestro Zhou que compusiera un escrito mediante el cual el muy joven príncipe heredero pudiera estudiar historia y practicar su caligrafía. Zhou Xingsi aceptó y se dice que en una sola noche - al final de la cual su cabello y su barba se tornaron blancos - compuso este texto monumental.
El logro literario del maestro Zhou en verdad desafía la imaginación: lo haya compuesto en una noche o no, el Libro de las Mil Palabras no es solamente un texto de historia para niños como pidió el emperador, sino una cumbre de erudición y habilidad literaria.
Haciendo gala de su conocimiento enciclopédico de la cultura china, Zhou Xingsi compuso un poema rimado, en 125 líneas de ocho palabras cada una, en donde hace un impresionante recorrido por toda la mitología, la historia y los valores de la ética china. A lo largo del poema, va refiriendo cuentos, leyendas, refranes y episodios históricos bien conocidos, y exponiéndolos con frases elegantes y de una refinación consumada. Todo esto, increíblemente, usando mil palabras individuales, sin repetición.
Es tan notable este poema que en la literatura universal no encuentra paralelo. Desde luego, esto no se podría realizar en otros idiomas y en especial en idiomas occidentales. La naturaleza misma del chino clásico escrito, en el que no era necesario usar conectores ni preposiciones, permitió realizar esta composición tan singular. Dos ejemplos muy interesantes que se podrían comparar con él, son el ‘Iroha’ japonés y el ‘Hana-Caraka’ javanés, que son poemas cortos y a la vez ‘pangramas’: esto es, que incluyen todas las letras o fonemas de sus repectivos alfabetos una sola vez, para formar un poema con significado. (Ver Anexo 1 al final del libro).
Influencia
El Libro de las Mil Palabras fue recibido de inmediato con admiración, y durante casi quince siglos se usó como texto básico para niños, para la enseñanza de la caligrafía y la cultura. Su influencia se extendió también a Japón y Corea, donde fue usado para la enseñanza del chino, que era requisito en la gente culta.
El texto original fue copiado usando mil caracteres escritos por Wang Xizhi (303–361, dinastía Jin) uno de los más famosos calígrafos de la historia china, de modo que además de ser un libro didáctico, ha sido inspiración de incontables calígrafos que lo han reproducido ya sea en el estilo formal original, o en otros estilos de escritura posteriores, e incluso en el estilo arcaico que no usaba trazos de pincel sino trazos curvos originados en la Era de Bronce.
Hoy en día - y junto con el Clásico de Tres Caracteres (San Zi Jing, 三字经), la Guía para los Pequeños Estudiantes (Di Zi Gui, 弟子规) y las Historias de Cien Familias (Bai Jia Xing, 百家姓) - aunque no es ya parte del currículum oficial de estudio en las escuelas, el Libro de las Mil Palabras sigue siendo usado y enseñado ya sea en las “escuelas vespertinas” de educación complementaria, o directamente por los padres que compran para sus hijos alguna de entre el sinnúmero de ediciones que se siguen publicando de estos cuatro libros, que conforman el “cánon educativo de los niños”.
Para dar una idea del tipo de influencia que tuvo el Libro de las Mil Palabras en la enseñanza básica china, podemos decir que es una mezcla condensadísima entre el Génesis, Cervantes y Esopo, dada la multitud de temas histórico-legendarios que expone, el impacto que tuvo en la forma de escribir el idioma culto, y la extensa colección de moralejas que incluye en sus breves páginas
domingo, 18 de noviembre de 2018
SUEÑO EN EL PABELLON ROJO - Cuspide de la literatura China
红楼梦
Cao Xueqin construye una narración extraordinaria en Sueño en el Pabellón Rojo.
Una historia de amor trágica y a la vez un fresco de la dinastía Qing en el siglo XVIII
Cao Xueqin construye una narración extraordinaria en Sueño en el Pabellón Rojo.
Una historia de amor trágica y a la vez un fresco de la dinastía Qing en el siglo XVIII
compuesto por 王立平
El 'Quijote' chino
Es una extensísima narración que consta de 120 capítulos escrita bajo la dinastía Qing. Su autor, Cao Xueqin, pertenecía a una familia noble y culta cuya decadencia lo condujo a la miseria convirtiéndole en una suerte de marginado que vivía en los suburbios de las colinas occidentales de Pekín; un hombre, sin embargo, orgulloso e independiente.
El libro se tituló en principio Memorias de una roca, apareció en 1765 y obtuvo amplia resonancia; constaba de 80 capítulos y posteriormente se le añadieron otros 40, al parecer encontrados bastantes años después y que, en realidad, son una continuación por otra mano, pero así es como se llegó a conocer y difundir bajo el título de Sueño del Pabellón Rojo, con el que ha pasado a la Historia, desde 1792.
Sueño en el Pabellón Rojo I y II
Cao XueqinTraducción de Zhao Zhenjiang
y José Antonio García Sánchez
Edición revisada por Alicia Relinque en
colaboración con la Universidad de Granada
Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2010
1.180 y 1.198 páginas. 25 euros cada uno
La otra dimensión del relato es la historia de los amores de joven Baoyu y su prima Daiyu. Ambos aspectos, el de vida social y el amoroso, se anudan en un mismo conflicto: el enfrentamiento entre el asfixiante y tradicional mundo feudal, de un absoluto rigor en el dictado de las conductas y los anhelos de libertad sentimental e intelectual representados, cada uno a su modo, por los jóvenes amantes.
Por vez primera el lector tuvo acceso a la vida en el interior de las mansiones narrada por Cao Xueqin con extrema veracidad, lo que convierte este libro en un punto de inflexión trascendental en el desarrollo de la literatura china pues, como señala el prologuista, es, por vez primera, una narración realista, que rompe con la narración tradicional, pero perfectamente conjugada, debo precisar, con la riquísima dimensión simbólica del imaginario chino.
La narración progresa por episodios que constituyen unidades dobles a las que se accede como un paseante por un jardín que fuera entreteniéndose en contemplarlo macizo por macizo y descubriera así, poco a poco, las relaciones entre la disposición de cada planta y el diseño global del jardín; todo ello, sumido en la especial atmósfera general del recinto. La multiplicidad de acontecimientos es extraordinaria y los mil y un matices de la trama van mostrando la sensibilidad, alegrías y aflicciones de todas esas vidas cruzadas y ceñidas a un férreo sistema de vida. Lo primero que le sorprenderá es el minucioso detallismo con que se describe todo. El mundo creado es muy rico (hay más de cuatrocientos personajes y todos están, en mayor o menor medida singularizados).
Escenas como la de la descripción del desarrollo del funeral de Qin Keging se alternan con expresiones bellísimas, como la de Xifeng ante el ataúd: "Las lágrimas brotaron de sus ojos como perlas de una sarta rota". Es un mundo cerrado, dedicado a los placeres, servido por doncellas tratadas como esclavas y sostenido por el trabajo de los campesinos, de los que apenas hay noticia. La vida de la aristocracia parece estar fuera del mundo real, en una especie de limbo donde el menor detalle puede convertirse en asunto de importancia.
Paso a paso, episodio por episodio, los caracteres van ganando afinamiento y resultan cada vez más interesantes sus relaciones.
El lector, que ha de ser todo lo paciente que la admirable estética del texto le requiera, se encontrará con la dificultad añadida de manejarse con muchos nombres muy semejantes entre sí que, en el reducido espacio de las dos mansiones, están siempre cruzándose y yendo de un lado para otro, pero el encuentro con escenas tan memorables como la construcción del jardín ante la visita de la concubina real y su posterior recorrido o el largo y desgarrador final de los amores entre Baoyu y Daiyu, quedando anonadado ante el prodigio narrativo que encierran.
En su obra, Cao apunta con claridad a mostrar la decadencia de ese mundo, lo que sin duda procede de su propia experiencia, una decadencia contemplada desde su miseria con implacable lucidez, nostalgia y sensibilidad.
Esto, en cuanto a los 80 primeros capítulos, porque en los 40 añadidos la acción se precipita, los desastres se multiplican, en cierto modo parece cumplirse aceleradamente la intención de Cao, pero al final, el continuador hace que las aguas vuelvan a su cauce, lo que no se compadece bien con la intención crítica de Cao Xueqin. Sin embargo, su escritura no desmerece un punto.
La sirvienta Xiren, a medio camino entre la vida real y la de la mansión, la insidiosa Xifeng, la tradición intocable encarnada por la figura de la Anciana Dama, el contraste entre la personalidad rebelde de Daiyu y la acomodaticia de Baochi, la dimensión humana y espiritual de Baoyu, son construcciones de personajes inolvidables.
martes, 9 de octubre de 2018
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